la señora b pierde el estilo
a la señora b le gusta que yo lleve a sus nietos (berrinchudos y malvestidos, según el parecer del señor b) a jugar a su departamento, que está a dos puertas de mi edificio. ella vive con su esposo y no en una buhardilla en un séptimo piso, como yo, sino en un departamento amplio, con alfombra esponjosa y cosas caras que se rompen. y elevador. las señora b le hace de cenar a los niños siempre lo mismo: pasta con mantequilla y jamón, crepas con azúcar de postre, agua. los retiene hasta que yo me molesto porque veo cercana mi hora de salida y pienso que todavía tengo que llevarlos a casa, bañarlos, empijamarlos, contarles cuentos y ponerlos a dormir. cuando llevo a los niños a su departamento la señora b se mete en la cocina y el señor b siempre sale a pasear a su perro porque no sabe interactuar con sus nietos. el señor b piensa que ellos hablan francés como puercos españoles. la señora b no dice cosas de ese estilo, pero tampoco evita que su marido lo haga.
la señora b siempre va muy peinada y perfumada, con mascadas de prada que rodean y acarician la piel flácida de su cuello. siempre tiene chocolates finos y dulces para los niños. sabe que su madre no los deja comer azúcar porque se sobrexitan, pero a ella no le importa, siempre hay una niñera que aguanta las consecuencias del exceso de azúcar en el cuerpo de esos niños.
hace unos días me topé con la señora b. como somos casi vecinas me propuso caminar juntas a casa. yo acepté amablemente. ella me preguntó cómo iba en la escuela. la señora b, antes de saber a lo que me dedico, pensaba que yo había tenido la suerte de escapar de la pobreza de mi país. ahora me pregunta por mis estudios pero cuando le platico algo sobre ellos siempre asiente con la cabeza mientras recorre con los ojos su alrededor y con la mente sus pendientes. caminamos juntas, decía, a casa. me preguntó por los niños, y me repitió muchas veces que estaba bien, que todo eso que le contaba estaba muy bien. la señora b alarga las últimas vocales de cada frase como lo hacen los miembros de la burguesía parisina. très bien, très bieeeen. los niños están bien, ahora duermen juntos. très bien. y creo que funciona bien porque se acompañan. très très bieeeen. en ese diálogo estábamos cuando el trasero de la señora b liberó un sonoro y bochornoso pedo. silencio. mmm, dijo ella. mmm, pensé yo y seguí hablando y ella diciendo que todo eso estaba muy bien. bonne soirée, madame, me despedí. a vous aussi, maguianá, me dijo a su vez. vous travaillez très bien, trabaja muy bien, très bieeen, concluyó mientras marcaba el código para entrar en su edificio.


